¿POR QUÉ UN CONGRESO SOBRE LA PREVENCIÓN, EL TRATAMIENTO Y EL CONTROL DEL CONSUMO DEL CANNABIS?

18,19 y 20 de Noviembre de 2021. Santiago de Compostela (A Coruña)

El consumo de cannabis se encuentra entre las sustancias psicoactivas con mayor prevalencia en todo el mundo (OMS, 2015). Según los datos aportados por la última encuesta EDADES 2019-20 (OEDA, DGPNSD), el cannabis es la droga con mayor prevalencia de consumo en España, en la población de 15 a 64 años. El 37,5% reconoce haber consumido cannabis alguna vez en la vida, proporción que ha continuado la tendencia creciente iniciado en 2013 y que ha supuesto un incremento en 2,3 puntos porcentuales respecto a la registrada en 2017 (35,2%) alcanzando el máximo de la serie histórica. La edad media de inicio de consumo se sitúa en los 18,5 años, manteniéndose estable a lo largo de todas las ediciones. Sin embargo, el porcentaje de consumidores en el último año es del 10,5% y en el último mes del 8,0%, observándose una ligera disminución en la prevalencia con respecto al año 2017 (11,0% y 9,1%, respectivamente).

El 2,9% de la población reconoce haber consumido cannabis diariamente en el último mes, proporción ligeramente superior a las anteriores encuestas
Según los datos de la última encuesta ESTUDES-2018 (OEDA,DGPNSD) el cannabis es la sustancia psicoactiva ilegal con mayor prevalencia entre los estudiantes de 14 a 18 años, siendo un 33,0% el porcentaje del alumnado que ha consumido esta sustancia alguna vez en la vida. Evolutivamente, la prevalencia del cannabis sigue con la tendencia creciente iniciada en 2016.

Por término medio, el consumo de esta sustancia psicoactiva comienza antes de cumplir los 15 años, sin apreciarse una variación reseñable en este ámbito con respecto a la serie histórica.

El 27,5% del alumnado admite haber consumido cannabis en los últimos 12 meses, siendo ésta la prevalencia más alta desde 2010. Analizando el tramo temporal de los últimos 30 días, un 19,3% confirman un consumo de cannabis, prevalencia que ha aumentado con respecto al año 2016, cuando la registrada fue de un 18,3%.

En relación a la incidencia, se estima que en 2018, 222.200 personas de 15 a 18 años empezaron a consumir cannabis,siendo ligeramente mayor el número de alumnas (M=112.600; H= 109.600) ).

En cuanto al consumo problemático de cannabis se estima que aproximadamente 497.00 personas de 15 a 64 años  presentan una puntuación ≥ 4 puntos en la escala CAST, lo que se corresponde con el 1,6% de toda la población de 15 a 64 años, siendo mayor el porcentaje entre los hombres (2,5%) que entre las mujeres (0,7%) y entre los menores de 34 años.

En España, el consumo de cannabis se realiza principalmente mezclado con el tabaco y por vía fumada (92,9%); los estudios demuestran que la inhalación activa del humo de la mezcla del tabaco con cannabis “porro” está asociada a enfermedades respiratorias y, en particular, a la EPOC y al cáncer, además el consumo de cannabis está asociado con problemas neuropsicológicos, psicosis y, aunque con menor respaldo empírico, con trastornos afectivos. Asimismo, el consumo regular de cannabis se asocia con dependencia, hallándose que aproximadamente entre una y dos personas consumidoras regulares de cada diez la desarrollarán, siendo mayor el riesgo si se han iniciado en la adolescencia. Por otra parte, también se observan problemas de índole orgánica, respiratorios o cardiovasculares, síndrome de hiperemesis. Considerando que es el consumo regular o diario el que se asocia a la mayoría de los efectos perjudiciales.  Cabe destacar que el consumo simultáneo de cannabis y tabaco se asocia con una mayor dependencia del cannabis, problemas psicosociales y peores resultados para dejar de fumar y está asociado a mayores riesgos para la salud que cualquiera de las dos sustancias por separado.

El incremento en el consumo se ha asociado con un inicio más temprano en el mismo. Está descrito que un inicio más temprano se asocia con un mayor riesgo de consumo problemático, un uso posterior de otras sustancias psicoactivas ilícitas, con la presencia de diversas alteraciones del procesamiento cognitivo y de la función motora, con la exacerbación de sintomatología psicopatológica en la edad adulta y con una mayor probabilidad de fracaso escolar (Lane y  Hall, 2019; Meier et al., 2012; Gruber et al., 2012; Araos et al., 2014; Marconi et al., 2016)

Al igual que ocurre con otras sustancias adictivas, la etiología del consumo de cannabis, esporádico o problemático, en población adolescente es pluricausal, habiéndose descrito factores de riesgo individuales, familiares, escolares  y ambientales, siendo necesario un abordaje interdisciplinar del consumo y de las personas consumidoras.

En cuanto a las personas que solicitan tratamiento, el número total de admisiones a tratamiento por consumo de cannabis en España en el año 2018 fue de 13.459, cifra ligeramente superior a la registrada en 2017 y similar a la de 2016. En cuanto al número de personas admitidas en 2018 se observa un ligero ascenso respecto al año anterior. El ascenso se produce tanto en las primeras admisiones como entre las personas con tratamiento previo. Es importante señalar el peso del cannabis entre las personas menores de edad que acuden a tratamiento por consumo o dependencia de sustancias psicoactivas en España. Así, el 96,8% de todas las personas menores de 18 años que se han tratado por consumo de sustancias psicoactivas ilegales en 2018 en nuestro país, lo han hecho por problemas asociados al consumo de cannabis. En 2018, el 49,4% de las urgencias hospitalarias por consumo de sustancias psicoactivas se relacionaron con el cannabis. En cuanto al Registro Específico de Mortalidad por reacción aguda a sustancias psicoactivas el cannabis está presente en 2018 en el 24,8% de las muertes por reacción aguda a sustancias adictivas. En 2018, se notificaron 163 defunciones en las que el cannabis estaba presente. El cannabis viene mostrando una presencia cada vez mayor entre las personas fallecidas de los últimos años, apareciendo habitualmente en combinación con otras sustancias (hipnosedantes, opioides, cocaína y alcohol) pero nada permite suponer que esta sustancia haya contribuido a la muerte (OEDA, DGPNSD).

 

El Riesgo de la Banalización

La Sociedad Científica Española para el estudio del Alcohol y las Drogas, Socidrogalcohol, alerta ante la banalización del consumo de cannabis y sobre las evidencias científicas que muestran que el consumo de cannabis se asocia con un deterioro orgánico y de la salud mental. Entre estos riesgos destacan:

  • El riesgo de desarrollar un trastorno adictivo. Aunque, de manera similar a lo que ocurre con el alcohol, sólo un aproximadamente 10% de quienes lo consumen acaba desarrollando una adicción, los mayores y más repetidos consumos asociados a ésta conllevan una mayor toxicidad y una mayor probabilidad de presentar otros trastornos adictivos.
  • Deterioro de la coordinación motora y la toma de decisiones tras el consumo agudo, lo que se asocia con una mayor accidentabilidad en la conducción de vehículos de motor. Este riesgo de accidentabilidad se manifiesta de modo más claro y se potencia cuando el consumo de cannabis se asocia con la ingesta de bebidas alcohólicas o con el uso de otros depresores centrales (como medicamentos tranquilizantes, pastillas para dormir, algunas otras drogas).
  • Una disminución de las capacidades de concentración, memorización y aprendizaje, lo que puede conllevar un deterioro en el rendimiento académico o laboral, así como en el deportivo, sobre todo en jóvenes y adolescentes.
  • El consumo de cannabis se asocia con un incremento en la probabilidad de aparición de trastornos psicóticos, fundamentalmente en personas con una predisposición a ellos, así como con algunos otros trastornos, como las crisis de angustia.  Su consumo interfiere en la recuperación de los pacientes en tratamiento por estos trastornos psiquiátricos.
  • Un mayor consumo de otras sustancias adictivas. Quienes fuman “porros” tienen más probabilidades de hacer también “atracones” de bebida, así como de consumir otras drogas, como cocaína. Para quienes han desarrollado un trastorno adictivo (al alcohol o a sustancias ilegales), el consumo continuado de cannabis puede interferir en la recuperación de su adicción a estas sustancias.

 

Utilidades Terapéuticas del Cannabis

La relevancia del cannabis no se limita a los potenciales efectos deletéreos derivados de su consumo o asociados al mismo, sino también del potencial terapéutico de los derivados cannábicos.

Varios derivados cannábicos están ya comercializados y algunas indicaciones terapéuticas (su uso como antieméticos o como antiespásticos) están claramente establecidas. Dada la gran ubicuidad de los receptores cannabinoi­des en nuestro organismo, y especialmente en nuestro cerebro, en la actualidad están siendo investigadas muchas otras potenciales indicaciones clínicas, siendo esperables que algunos nuevos productos de esta familia se incorporen en los próximos años a nuestro arsenal terapéutico.

Menor evidencia científica existe en la actualidad sobre si la administración de extractos derivados de la planta del cannabis, administrados por la vía inhalatoria, pueden presentar beneficios terapéuticos o no.

 

 

MARCO REGULATORIO

En el momento actual existe un debate internacional en relación con la regulación del cannabis y en este contexto la Comisión de Estupefacientes, de la que España forma parte, sometió a votación en diciembre 2020 las recomendaciones de la 41ª reunión del Comité de Expertos en Farmacodependencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) relativas al examen del cannabis y sustancias relacionadas. (http://undocs.org/es/E/2020/28/Add.1). Este seminario será una oportunidad de analizar la situación actual y reflexionar sobre las consecuencias de las diferentes opciones.